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La inflamación crónica es un estado persistente en el que el sistema inmunitario permanece activado. Muchas personas viven durante años con esta condición oculta mientras el organismo va acumulando daños lentamente.
La Dra. Hulda Clark identificó el mecanismo principal de la inflamación crónica: la acción conjunta de parásitos y contaminantes. Parásitos como las pulgas y los gusanos redondos suelen transportar bacterias y virus en su interior. Mientras viven en órganos o tejidos, liberan desechos metabólicos tóxicos que irritan las células circundantes.
El sistema inmunitario responde enviando glóbulos blancos al área afectada. Cuando los patógenos persisten, las células inmunitarias permanecen activas y la inflamación se vuelve crónica. Los tejidos permanecen irritados y la reparación normal se ralentiza.
La contaminación de los alimentos también influye. Muchos alimentos cotidianos contienen toxinas de moho producidas por hongos microscópicos que crecen en granos, cereales, frutos secos y alimentos almacenados. Entre las más relevantes se encuentran la aflatoxina, la zearalenona, la esterigmatocistina, las toxinas del ergot y la patulina. Estas sustancias irritan los tejidos y debilitan las defensas inmunitarias.
Los contaminantes ambientales aumentan el estrés inflamatorio. Disolventes como el benceno y el alcohol propílico, metales pesados, aditivos químicos y otros contaminantes industriales se acumulan en órganos como el hígado y los riñones. Cuando los órganos de desintoxicación se sobrecargan, las toxinas permanecen en el organismo durante más tiempo.
El resultado es una irritación inmunitaria persistente: los glóbulos blancos permanecen activos, los tejidos siguen inflamados y el organismo funciona bajo estrés constante.
Enfermedad y cura
Como se explicó anteriormente, la inflamación crónica surge cuando los patógenos y las toxinas permanecen en el organismo. Cuando la irritación inmunitaria persiste durante años, pueden desarrollarse numerosas enfermedades crónicas.
Las señales inflamatorias constantes dañan los tejidos y debilitan los órganos. El tejido conectivo se irrita, los nervios se vuelven más sensibles y los órganos de desintoxicación tienen dificultades para eliminar los desechos tóxicos.
Entre las afecciones asociadas a la inflamación crónica se encuentran la artritis, la fibromialgia, los trastornos digestivos, la irritación crónica de la piel, los problemas neurológicos y el cáncer. En muchas de estas enfermedades conviven parásitos, bacterias, virus, toxinas y contaminantes por moho.
La terapia de la Dra. Hulda Clark se centra en eliminar las causas de esta irritación inmunitaria.
👉 La limpieza de parásitos elimina parásitos que transmiten infecciones y liberan desechos tóxicos. Las limpiezas de órganos, como la limpieza hepática y la limpieza renal, apoyan los sistemas de desintoxicación del cuerpo. El zapper, utilizado regularmente, destruye parásitos, bacterias y virus que mantienen infecciones crónicas. La limpieza ambiental reduce la exposición a disolventes, metales pesados y contaminantes químicos. Una dieta libre de moho elimina los alimentos contaminados con micotoxinas. Esto incluye la limpieza dental, la limpieza del hogar y la desintoxicación de todos los alimentos.
Cuando se eliminan los patógenos y las toxinas, el sistema inmunitario puede retomar su actividad normal. La inflamación disminuye, los tejidos se recuperan y el organismo puede restaurar su funcionamiento saludable.











