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La Dra. Hulda Clark inventó el Zappicator para tratar los alimentos y la salud dental mediante una combinación única de pulsos electromagnéticos de baja frecuencia y un campo magnético con polaridad norte. El Zappicator neutraliza sustancias nocivas, como patógenos, alérgenos, disolventes y contaminantes, presentes en los alimentos y en los tejidos dentales.
El Zappicator se crea conectando un Zapper a un altavoz que contiene un imán permanente con el polo norte. Cuando opera a 1.000 Hz, el Zapper envía pulsos de onda cuadrada a través de la bobina del altavoz. Aunque esta frecuencia es demasiado alta para ser escuchada, hace vibrar imperceptiblemente el imán y el cono del altavoz, generando un campo inaudible que interactúa directamente con las moléculas de los alimentos o con las zonas dentales.
Solo se conecta la salida positiva del Zapper, nunca la negativa. Este dispositivo no produce sonido ni corriente, sino que emite una señal sutil de frecuencia con desplazamiento positivo, que atraviesa los alimentos colocados sobre el altavoz o los dientes si el altavoz se coloca directamente en la boca.
Los experimentos demostraron que el Zappicator:
- Destruye moléculas dañinas como fenólicos (alérgenos alimentarios comunes), benceno y disolventes relacionados, PCB (químicos industriales tóxicos).
- Descompone toxinas complejas paso a paso (por ejemplo: benceno → fenol → alcohol de madera → formaldehído → ácido fórmico).
- Deja intactas las moléculas beneficiosas, como las vitaminas y los minerales.
El Zappicator actúa mediante resonancia molecular, dirigiéndose específicamente a sustancias indeseables sin afectar los nutrientes.
Su uso principal es la esterilización y desinfección de alimentos y el tratamiento de dientes y encías, mejorando su seguridad y biocompatibilidad. La Dra. Clark lo recomendaba especialmente para personas con enfermedades crónicas, alergias, sensibilidad química o toxicidad dental. Las aplicaciones mejor documentadas incluyen zappicar alimentos antes de consumirlos y usarlo de forma oral como «zappicator dental».
Fuente, “Cura y prevención de todos los cánceres”, Dra. Hulda Clark, pág. 531






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