This post is also available in:
Entre los contaminantes más insidiosos que abordó la Dra. Hulda Clark se encuentran los contaminantes orgánicos persistentes (COPs). Estos compuestos químicamente estables resisten la degradación ambiental y pueden permanecer en el medio ambiente durante décadas. Ingresan a la cadena alimentaria y se acumulan en el cuerpo humano. Estas sustancias suelen originarse en procesos industriales, productos de consumo y agroquímicos. Una vez que se absorben, se depositan en los tejidos grasos, órganos y membranas celulares, alterando funciones fisiológicas clave. Su resistencia a la desintoxicación los hace particularmente peligrosos, ya que interfieren constantemente en la regulación inmune, el equilibrio hormonal y la reparación celular.
Sustancias Per- y Polifluoroalquiladas (PFAS)
Las PFAS, comúnmente conocidas como “químicos eternos”, son algunos de los COPs más extendidos. Estos compuestos sintéticos se utilizan por sus propiedades resistentes al agua, a las manchas y al calor en productos como:
- Utensilios de cocina antiadherentes (por ejemplo, teflón)
- Textiles impermeables y ropa para exteriores (por ejemplo, Gore-Tex)
- Empaques de alimentos y papeles resistentes a la grasa
- Espumas contra incendios y lubricantes industriales
La Dra. Clark identificó residuos similares a las PFAS como altamente bioacumulables. Una vez que se absorbens, permanecen en la sangre, el hígado y los tejidos inmunitarios durante años, debilitando sutilmente la función de los órganos y facilitando el desarrollo de enfermedades crónicas. Su estructura química les permite imitar o bloquear receptores hormonales, especialmente los relacionados con la tiroides, la función reproductiva y las glándulas suprarrenales. También interfieren con la comunicación celular, inhiben la actividad de enzimas desintoxicantes y reducen la capacidad defensiva de los glóbulos blancos.
Efectos sobre la salud asociados con la exposición a PFAS:
- Desequilibrios hormonales, infertilidad y pubertad precoz
- Supresión del sistema inmune que conduce a infecciones crónicas
- Daño hepático, alteraciones en el metabolismo del colesterol y enfermedad hepática grasa
- Cánceres de riñón, testículos y mama
- Riesgo elevado de enfermedades autoinmunes
La Dra. Clark también observó que los compuestos similares a las PFAS permiten que parásitos y virus atraviesen barreras celulares y accedan a tejidos internos, especialmente cuando se combinan con disolventes o colorantes. Su presencia persistente distorsiona la función bioeléctrica y contribuye a trastornos de polarización tisular, los cuales ella vinculó con la propagación del Fasciolopsis buski, el EBV y otras infecciones crónicas.






Deje un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.