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El agua como factor clave en el desarrollo del cáncer
Las investigaciones de la Dra. Hulda Clark sobre el cáncer revelaron una verdad crucial y a menudo ignorada: el agua que llega a tu grifo puede influir en si desarrollas cáncer o no. Aunque normalmente se pone énfasis en la alimentación y el estilo de vida, la Dra. Clark descubrió que el agua potable desempeña un papel fundamental en la falla del sistema inmunitario y el desarrollo del cáncer.
El agua como vector del cáncer
Según la Dra. Clark, el sistema inmunitario puede ser destruido silenciosamente al consumir agua contaminada con ciertos contaminantes. Estas sustancias se acumulan en los tejidos y permiten que parásitos, bacterias y oncovirus prosperen, creando condiciones ideales para que se formen tumores y ocurran metástasis.
Contaminantes cancerígenos en el agua potable
La Dra. Clark identificó varios contaminantes críticos, comúnmente presentes en el agua tratada, que pueden desencadenar o agravar el cáncer:
- Metales pesados
- Aluminio: Utilizado en el tratamiento del agua para clarificarla. Se acumula en los órganos y favorece el crecimiento tumoral.
- Cobre y cadmio: Rompen cromosomas y causan daño genético.
- Lantánidos (tierras raras): Interfieren en la replicación y transcripción del ADN, favoreciendo mutaciones.
- Cobalto: Altera la actividad enzimática y debilita el metabolismo celular.
- Elementos radiactivos
- Polonio: Se encuentra con frecuencia en el agua debido a la contaminación radiactiva, especialmente procedente de tuberías antiguas y de electrodos de calentadores de agua. El polonio también se incrusta en los empastes dentales y actúa junto a parásitos, formando un «complejo cancerígeno» que puede derivar en malignidad y metástasis.
- Polonio: Se encuentra con frecuencia en el agua debido a la contaminación radiactiva, especialmente procedente de tuberías antiguas y de electrodos de calentadores de agua. El polonio también se incrusta en los empastes dentales y actúa junto a parásitos, formando un «complejo cancerígeno» que puede derivar en malignidad y metástasis.
- Subproductos del cloro
- Disolventes clorados: Se generan cuando se burbujea gas cloro en el agua durante la desinfección. Incluyen trihalometanos y otros compuestos cancerígenos.
- Hipoclorito de sodio (lejía): Se añade comúnmente para mantener los niveles de cloro libre. La lejía frecuentemente contiene contaminantes industriales, incluidos isótopos radiactivos y compuestos fenólicos.
- Colorantes y productos químicos industriales
- DAB (amarillo mantequilla) y Sudan Black B: Estos colorantes se acumulan en las células sanguíneas y dañan enzimas.
- Residuos de PCB: Ingresan al agua desde tuberías plásticas y desechos industriales, afectando la función inmunitaria.
- Residuos de parásitos y bacterias
- El agua puede transportar fases del Fasciolopsis buski (duela intestinal humana), identificado por Clark como el parásito causante principal de malignidad.
- Bacterias Clostridium en el agua generan alcohol isopropílico y fragmentos de ADN que alimentan el crecimiento tumoral.
Qué puedes hacer
La Dra. Clark recomienda analizar el agua con el Sincrómetro o mediante pruebas de laboratorio para detectar metales, radiactividad y toxinas. Recoger agua de lluvia o usar agua embotellada no contaminada (como la certificada kosher, libre de hijas del radón) es un paso práctico. La filtración del agua sólo es efectiva si el sistema impide completamente el paso de contaminantes.
La prevención del cáncer debe incluir la purificación del agua. Como señaló la Dra. Clark:
“El agua tiene el poder de destruir tu sistema inmunitario tan silenciosamente como un avión furtivo y con la misma certeza.”
Según “Cura y prevención de todos los cánceres”, Dra. Hulda Clark, pág. 52 – 76






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