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La Dra. Hulda Clark enfatizó repetidamente la carga tóxica de los compuestos plásticos y su infiltración generalizada en el cuerpo humano. Según sus investigaciones, los plásticos no son materiales inertes, sino disruptores silenciosos de la inmunidad y de la salud metabólica. Aunque no usó el término “microplásticos”, se refirió de manera general a los compuestos plásticos.
Toxicidad química de los plásticos
Los plásticos contienen múltiples aditivos sintéticos, como ftalatos, plastificantes, colorantes, estabilizadores y metales como el cerio y el circonio. Estos compuestos se filtran desde empaques, resinas dentales, ropa sintética y envases hacia alimentos, agua y aire. Una vez absorbidos, migran hacia órganos y tejidos, donde imitan hormonas, alteran las membranas lipídicas e interfieren con la señalización celular.
El Syncrometer detectó de forma consistente residuos plásticos en riñones, hígado, ganglios linfáticos, tumores y especialmente en personas con enfermedades crónicas. El cerio, proveniente de prendas con caucho o de empaques, se encontró incrustado profundamente en los tejidos, lo que dificulta su eliminación.
La Dra. Clark también identificó ácidos derivados del plástico—como los ácidos maleico, malónico, acrílico y compuestos de uretano—como inhibidores mitocondriales potentes que interfieren con la respiración celular y contribuyen directamente a la formación de tumores.
Inmunosupresión y apoyo a patógenos
Los residuos plásticos y sus aditivos metálicos, especialmente el cerio, actúan como plataformas de fijación de organismos patógenos. Por ejemplo, la bacteria Clostridium, un cofactor común en el cáncer, se adhiere al cerio y se incrusta en los cromosomas, causando daño genético y promoviendo la actividad oncogénica. Combinaciones como los complejos polonio-cerio presentes en plásticos dentales emiten radiación alfa, lo que compromete aún más a los glóbulos blancos y favorece la colonización patógena.
Los compuestos químicos plásticos también inhiben la actividad de los glóbulos blancos, alteran el metabolismo del calcio y bloquean la producción de ATP. A medida que la inmunosupresión se intensifica, se crea un entorno favorable para:
- Colonización parasitaria (Fasciolopsis buski, Ascaris)
- Persistencia bacteriana (Clostridium, E. coli)
- Inserción de oncovirus (CMV, SV40, Epstein-Barr)
Patrones de enfermedad resultantes
Los hallazgos de la Dra. Clark vinculan las toxinas plásticas con una amplia gama de enfermedades degenerativas, incluyendo:
- Cáncer, mediante daño al ADN, integración de Clostridium y activación de oncovirus.
- Disfunción renal por obstrucción con residuos plásticos y materiales de caucho.
- Enfermedades neurológicas degenerativas, debido a la alteración de la producción energética mitocondrial.
- Trastornos autoinmunes e inmunodeficiencias, impulsados por la inactivación de los glóbulos blancos y por la presencia crónica de patógenos.
Las partículas plásticas actúan como toxinas lentas y acumulativas. Sus componentes químicos dañan las defensas inmunológicas, interrumpen la producción de energía, fomentan la inflamación y albergan patógenos crónicos. La Dra. Clark identificó la contaminación por microplásticos como un impulsor significativo de enfermedades degenerativas modernas, oculto por su ubicuidad e invisibilidad.
Según, «Cura y prevención de todos los cánceres», Dra. Hulda Clark, pág. 100, 143, 449






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