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Tu hogar debería ser un lugar de descanso y curación, pero como revela la Dra. Hulda Clark, a menudo es el entorno más peligroso debido a contaminantes ocultos. Toxinas en el aire, disolventes, freón, fibra de vidrio, moho y residuos químicos de objetos cotidianos saturan el ambiente interior e interfieren con la recuperación. La limpieza del hogar busca eliminar estas amenazas de forma metódica, habitación por habitación.
Comienza por el refrigerador: si aún contiene freón, sácalo inmediatamente al exterior y reemplázalo por uno sin freón. Bebe agua ozonizada diariamente para ayudar al cuerpo a eliminar el freón. En el sótano, desecha todas las pinturas, disolventes, productos de limpieza y artículos de automoción. Conserva solo los agentes de limpieza esenciales, como bórax, vinagre blanco y lejía, con certificación NSF o testados. Sella las grietas en las paredes y cubre las aberturas de las bombas de sumidero con plástico.
En el garaje, si está conectado a la casa, coloca plástico en la puerta que comunica con el interior para bloquear los vapores. Traslada los químicos, latas de gasolina, neumáticos y productos de limpieza fuera de la casa y guárdalos en recipientes herméticos. Evita almacenar objetos que emitan vapores o disolventes cerca de zonas habitadas.
En las áreas de estar, elimina todos los productos perfumados, velas, ambientadores, perfumes y artículos cargados de químicos. En la cocina, retira todos los botes y frascos de limpiadores, ceras y pesticidas. Conserva solo bórax, vinagre y jabón casero. Filtra el cloro del agua del grifo y bebe solo agua destilada o de manantial limpia.
Evita los muebles de espuma con menos de un año de uso, ya que emiten formaldehído. Reemplázalos o guárdalos en el garaje. Lava la ropa nueva antes de usarla y traslada las prendas sin lavar y la ropa de tintorería a un armario alejado. Sustituye la ropa de cama de plumas o de lana por materiales sintéticos lavables.
Aborda los riesgos para la calidad del aire: sella las entradas al ático, reemplaza el aislamiento de fibra de vidrio por alternativas no tóxicas y retira el aislamiento de calentadores de agua, hornos o lavavajillas. Realiza la limpieza con materiales seguros y desecha inmediatamente las bolsas de la aspiradora tras su uso.
El apoyo familiar es fundamental. Si no es posible, puedes considerar mudarte temporalmente a un lugar limpio, como un motel sin habitaciones para fumadores, con agua limpia y sin fragancias sintéticas. Lleva tus propias sábanas y productos de cuidado personal. Ya sea en casa o fuera de ella, tu curación depende de un entorno libre de toxinas.
Fuente:La curación es posible, Dra. Hulda Clark, pág. 478.






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