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La Dra. Clark enfatiza que el cuidado dental es fundamental para la curación, no solo por los riesgos de infección local, sino por los vínculos energéticos entre los dientes y los órganos. Cada diente está conectado a órganos específicos a través de meridianos. Por ejemplo, las muelas del juicio están vinculadas al corazón y al intestino delgado, los molares superiores al pecho y al estómago, y los dientes frontales a los riñones y las glándulas suprarrenales. Esta conexión bidireccional significa que los problemas dentales pueden alterar la función de los órganos, y viceversa.
Conexión diente-órgano
| Grupo dental | Órganos conectados |
| Muelas del juicio | Corazón, zona lumbar, intestino delgado, energía |
| Molares (superiores) | Seno (del mismo lado), senos paranasales, estómago |
| Molares (inferiores) | Intestino grueso, cuello, pulmones |
| Premolares (superiores) | Senos, intestino grueso, pulmones, cuello |
| Premolares (inferiores) | Senos, estómago, esófago |
| Caninos (todos) | Ojos, vesícula biliar, hígado |
| Dientes frontales (todos) | Riñones (hacia abajo), intestino inferior, senos, glándulas suprarrenales |
Empastes de mercurio: un peligro silencioso
La Dra. Clark identificó las amalgamas de mercurio como uno de los materiales dentales más peligrosos. Los empastes de amalgama son aleaciones metálicas que pueden contener hasta 20 metales. El mercurio en estas mezclas no se fija por completo y puede vaporizarse, entrar al torrente sanguíneo a través de los pulmones y circular hacia todos los tejidos, incluido el cerebro. El mercurio es extremadamente tóxico para las células nerviosas y se acumula con el tiempo, afectando negativamente la salud inmunológica, neurológica y metabólica.
En su protocolo, una limpieza dental completa implica eliminar todos los empastes de mercurio y reemplazarlos con materiales seguros y testados. Cualquier residuo de mercurio se clasifica como desecho tóxico, y sin embargo, millones de personas aún lo llevan diariamente en sus bocas. Para una recuperación real, la boca debe estar libre de estas toxinas ocultas.
Fuente: La curación es posible, Dra. Hulda Clark, pág. 446.






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