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Ascaris y tenias: Las raíces de muchas enfermedades crónicas
Las Ascaris lumbricoides (lombriz intestinal gigante) y las tenias no son simples parásitos. En la investigación clínica y con Sincrómetro de la Dra. Hulda Clark, emergen como actores centrales en enfermedades crónicas, inmunodepresión, disfunciones neurológicas e incluso cáncer. Lejos de ser molestias intestinales, son invasores sistémicos móviles y portadores de microbios que sabotean silenciosamente al organismo desde dentro.
Ascaris lumbricoides #
La Ascaris es un parásito extendido globalmente que infecta a humanos y animales. Una sola hembra adulta puede producir hasta 200.000 huevos diarios, lo que asegura reinfestación constante si no se erradica por completo. Aunque suele encontrarse en los intestinos, el verdadero peligro empieza cuando las larvas migran por la sangre y el sistema linfático a órganos vitales – pulmones, cerebro, hígado, riñones, páncreas, útero, próstata – causando inflamación, daño y desregulación inmunitaria.
La Dra. Clark señala que incluso tras matar al gusano adulto, los huevos alojados dentro de su cuerpo permanecen vivos. En menos de 24 horas comienzan a eclosionar y liberar nuevas larvas, perpetuando el ciclo infeccioso.
Enfermedades y efectos clave vinculados a Ascaris:
- Asma, bronquitis – por migración larval pulmonar
- Eccema y trastornos cutáneos – por desequilibrio inmunológico
- Epilepsia y convulsiones – larvas en el cerebro
- Fatiga crónica y sudores nocturnos – por liberación sistémica de patógenos
- Inflamación en hígado, riñones y órganos reproductivos
- Alzheimer y cáncer – por daño inmunitario y asociación viral
Los huevos de Ascaris transportan tres copatógenos potentes:
- Rhizobium leguminosarum
- Mycobacterium avium/intracellulare
- Adenovirus (virus del resfriado común)
Estos provocan sudores nocturnos, sello de una infección activa por Ascaris. Cuando desaparecen los huevos, cesan los sudores – pero vuelven si hay reinfección. El cuerpo tarda unas 3 semanas en desintegrar completamente los áscaris grandes, durante las cuales los huevos pueden seguir liberándose.
Tenias #
Las tenias (cestodos) son parásitos segmentados que suelen adquirirse en la infancia y se asumen inactivos. Sin embargo, en personas con inmunidad debilitada o exposición a disolventes, la Dra. Clark encontró que sus etapas larvarias se activan, inundando el cuerpo con larvas, quistes, huevos sin fecundar y microbios.
Denominó esta condición “enfermedad por tenia”, detectando sus etapas en órganos clave como el timo, bazo, médula ósea, cerebro e hígado.
Enfermedades asociadas a las tenias:
- Convulsiones, migrañas, trastornos neurológicos – quistes en tejido cerebral
- Trastornos mentales y deterioro cognitivo
- Parálisis tipo poliomielitis – por virus asociado
- Fluctuación de peso crónica
- Cáncer – por su rol en el “complejo del cáncer”
- Infecciones persistentes e inmunosupresión
Un aspecto crítico es su asociación con el hongo Streptomyces, copatógeno altamente destructivo que:
- Produce proteasas que destruyen tejidos
- Agota adenina e hipoxantina, esenciales para el ADN
- Convierte nitratos en nitritos y urea en amoníaco
- Suprime los linfocitos T, debilitando el sistema inmunológico
El Streptomyces es mucho más agresivo que la Candida y está estrechamente ligado a infestaciones por tenias.
Aún más alarmantes son especies como el Echinococcus multilocularis y el E. granulosus, que albergan larvas dentro de larvas, formando “arena hidatídica”. Estas estructuras internas están protegidas de todos los tratamientos – hierbas, corriente del zapper e incluso altas dosis de Coenzima Q10. Si no se destruye cada partícula de arena hidatídica, la Streptomyces y otros agentes permanecen activos, comprometiendo la salud mucho después de que los síntomas externos desaparezcan.
Pandillas patógenas #
Tanto la Ascaris como las tenias albergan ecosistemas microbianos enteros. La Dra. Clark los llama “pandillas patógenas”: virus, bacterias, hongos e incluso priones que viven seguros dentro o junto a los grandes parásitos.
Estas pandillas internas:
- Suprimen la inmunidad local
- Depositan virus en órganos
- Contribuyen al desarrollo de tumores e inflamación crónica
- Evaden la detección inmunológica
Suelen estar protegidas en estructuras parasitarias (huevos, larvas, quistes, arena hidatídica) resistentes a las terapias convencionales. Si no se rompe este sistema de refugio biológico, las enfermedades crónicas pueden persistir o reaparecer, incluso tras tratamientos aparentemente exitosos.






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